Galleta de la Suerte

Historia de las galletas de la suerte

Se sirven en los restaurantes chinos, pero nacieron en Japón y se hicieron famosas en California. Esta es la historia completa.

La respuesta corta

Las galletas de la suerte tal como las conocemos son un invento de inmigrantes japoneses en California a principios del siglo XX, basado en una galleta tradicional de la zona de Kioto. Pasaron a los restaurantes chinos durante la Segunda Guerra Mundial y desde allí se extendieron por todo el mundo. En China, en cambio, casi nadie las conoce.

Kioto, siglo XIX: el tsujiura senbei

En los alrededores de Kioto existe desde hace generaciones una galleta llamada tsujiura senbei. Es más grande y más oscura que la de los restaurantes, y su sabor es distinto: lleva sésamo y miso en lugar de vainilla y mantequilla. También se dobla en caliente, pero el papelito con el mensaje no va dentro, sino sujeto en el pliegue exterior.

La pista más antigua la encontró la investigadora japonesa Yasuko Nakamachi: un grabado de 1878, publicado en un libro de relatos, que muestra a un hombre horneando estas galletas en un pequeño taller. Algunas pastelerías familiares cercanas al santuario de Fushimi Inari todavía las hacen a mano con moldes de hierro.

San Francisco y Los Ángeles: quién la sirvió primero

A finales del siglo XIX miles de japoneses emigraron a California y se llevaron sus recetas. La versión que se convertiría en la galleta de la suerte moderna aparece en los años previos a la Primera Guerra Mundial, y hay dos ciudades que se disputan el mérito:

  • San Francisco. Makoto Hagiwara, el jardinero japonés que cuidaba el Jardín de Té Japonés del Golden Gate Park, servía galletas con mensaje a los visitantes. La fecha que suele citarse es 1914. Se las horneaba Benkyodo, una pastelería japonesa de la ciudad.
  • Los Ángeles. David Jung, fundador de la Hong Kong Noodle Company, aseguraba haberlas inventado hacia 1918 para repartir mensajes de ánimo entre los desempleados. Otro pastelero japonés de la ciudad, Seiichi Kito, también reclamó la idea.

El juicio de 1983

La rivalidad llegó a un tribunal, aunque no a uno de verdad. En 1983 el Court of Historical Review and Appeals de San Francisco, un tribunal simulado que resolvía disputas históricas con mucho sentido del humor, celebró una vista sobre el origen de la galleta. El fallo dio la razón a San Francisco. Los Ángeles, como era de esperar, no lo aceptó.

Cómo una galleta japonesa se volvió «china»

El cambio llegó con la Segunda Guerra Mundial. En 1942 el gobierno de Estados Unidos internó en campos a unas 120.000 personas de origen japonés, y muchas de sus pastelerías cerraron. Los fabricantes chino-estadounidenses ocuparon ese hueco y empezaron a producir las galletas para sus propios restaurantes.

Después de la guerra, los restaurantes chinos se multiplicaron por todo el país y la galleta se convirtió en su postre de cortesía. En los años sesenta, Edward Louie, de la Lotus Fortune Cookie Company de San Francisco, desarrolló una máquina para doblarlas e introducir el papel de forma automática. Con ella, la galleta pasó de producto artesano a producto industrial.

Una industria de miles de millones

La estimación más citada habla de unos 3.000 millones de galletas de la suerte al año, casi todas consumidas en Estados Unidos. El mayor fabricante, Wonton Food, en Brooklyn, produce varios millones al día. Los mensajes se escriben en inglés y luego se traducen para cada mercado. Los papelitos modernos suelen llevar tres cosas: la frase, los números de la suerte y una línea para aprender una palabra en chino.

¿Y en China?

En China la galleta de la suerte es prácticamente desconocida. Cuando una empresa estadounidense intentó venderlas allí en los años noventa, el producto no cuajó: a los clientes les parecía demasiado estadounidense.

Lo que sí existe en China es una leyenda que a veces se cuenta como precedente: durante el siglo XIV, los rebeldes que luchaban contra la dinastía Yuan habrían escondido mensajes dentro de pasteles de luna para coordinar un levantamiento en la Fiesta del Medio Otoño. Es una historia popular sin documentación que la respalde, y no tiene relación directa con la galleta actual.

Curiosidades

  • La lotería de 2005. En el sorteo del Powerball del 30 de marzo de 2005, 110 personas acertaron cinco de los seis números. Lo normal habría sido un puñado de acertantes. Los organizadores sospecharon un fraude hasta descubrir que todos habían jugado los números de unas galletas de la suerte del mismo fabricante.
  • La broma de la cama. En Estados Unidos es un juego clásico de sobremesa leer la frase en voz alta y añadir «en la cama» al final.
  • Cómo se comen. La tradición dice que la frase solo se cumple si te comes la galleta entera. No hay ninguna prueba, pero tampoco hace daño.
  • El papel. Suele medir unos 6 × 1,5 cm y se imprime con tinta apta para alimentos, a menudo en rojo o azul.

Fuentes

  • Jennifer 8. Lee, The Fortune Cookie Chronicles: Adventures in the World of Chinese Food, Twelve, 2008. Recoge el sorteo del Powerball de 2005 y la historia de los fabricantes.
  • Jennifer 8. Lee, «Solving a Riddle Wrapped in a Mystery Inside a Cookie», The New York Times, 16 de enero de 2008. Resume la investigación de Yasuko Nakamachi sobre el origen japonés.
  • Las fechas de Hagiwara (1914) y Jung (1918) son las que recogen ambas partes; ninguna está documentada con total certeza.

Preguntas sobre su origen

¿Las galletas de la suerte son chinas o japonesas?

Son de origen japonés. Las inventaron inmigrantes japoneses en California a partir de una galleta tradicional de Kioto, y pasaron a los restaurantes chinos durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Quién inventó la galleta de la suerte?

Hay dos candidatos principales: Makoto Hagiwara en San Francisco, hacia 1914, y David Jung en Los Ángeles, hacia 1918. Las investigaciones históricas apuntan al lado japonés.

¿Por qué las dan en los restaurantes chinos?

Porque durante la Segunda Guerra Mundial los fabricantes chino-estadounidenses sustituyeron a los japoneses, que habían sido internados, y la galleta se quedó como postre de cortesía en los restaurantes chinos.